Un ciberataque en criptomonedas desata retiradas de 13.000 millones en un gran prestamista DeFi
Un ciberataque en criptomonedas ha provocado la retirada de 13.000 millones en un gran prestamista DeFi. El detonante del episodio fue el uso de activos robados dentro del propio ecosistema DeFi. En concreto, los atacantes lograron sustraer tokens valorados en unos 300 millones de dólares y posteriormente utilizaron cerca de 200 millones como garantía para solicitar préstamos en plataformas descentralizadas.
La incertidumbre sobre si esas garantías podían perder valor o incluso ser inválidas impulsó, como es lógico, una salida masiva de capital.
En cifras, el valor total bloqueado en Aave cayó más de un 30% en cuestión de horas, situándose en torno a los 17.500 millones de dólares.
Se trata de un indicador clave en el sector que mide la cantidad de activos depositados en una plataforma y también uno de los principales termómetros de confianza.
El papel de los puentes entre blockchains
El origen técnico del ataque apunta a una vulnerabilidad en los llamados puentes entre redes blockchain. Estas herramientas permiten transferir activos entre diferentes ecosistemas digitales, pero también se han convertido en uno de los puntos más débiles de la infraestructura cripto.
En este caso, los atacantes explotaron un fallo en un sistema vinculado a Kelp DAO, que opera sobre un modelo de restaking. Este mecanismo permite reutilizar activos bloqueados para generar más rendimiento, pero añade complejidad y riesgo al sistema.
El protocolo afectado utilizaba tecnología desarrollada por LayerZero, lo que pone de relieve la exposición de múltiples capas dentro del ecosistema. La combinación de estos factores facilitó el acceso a tokens derivados de Ether, conocidos como rsETH.
Estrategia atípica de los atacantes
A diferencia de otros incidentes, donde los ciberdelincuentes buscan blanquear rápidamente los activos robados, en este caso optaron por una estrategia distinta. En lugar de liquidar los fondos, los utilizaron como garantía para pedir prestadas otras criptomonedas.
Este movimiento elevó el riesgo. En total, los atacantes llegaron a solicitar más de 230 millones de dólares en préstamos utilizando estos tokens como respaldo. La maniobra generó dudas sobre la solidez de las garantías dentro de la plataforma.
Ante esta situación, Aave decidió congelar los mercados relacionados con estos activos como medida preventiva.
La plataforma aseguró que los tokens seguían respaldados, pero mantuvo las restricciones mientras se analizaba el alcance del incidente.
Efecto contagio en todo el sector DeFi
El impacto no se limitó a una sola plataforma. En apenas 48 horas, el valor total bloqueado en los principales protocolos de préstamos DeFi se redujo en unos 13.000 millones de dólares.
Plataformas como Morpho también registraron salidas relevantes, aunque su exposición directa al activo comprometido era limitada. Su director ejecutivo, Paul Frambot, señaló que la plataforma tenía una exposición mínima, pero aun así sufrió retiradas superiores a los 1.000 millones de dólares.
Un entorno sin red de seguridad tradicional
Las finanzas descentralizadas se basan en contratos inteligentes que operan sin supervisión central. Esto permite mayor autonomía, pero también implica que no existen garantías tradicionales como las que ofrecen los sistemas bancarios.
La tecnología permite operar sin intermediarios, pero también elimina capas de protección que en el sistema financiero tradicional son fundamentales. Esta característica hace que cualquier vulnerabilidad tenga un impacto directo e inmediato.
Además, la sofisticación del ataque ha llevado a algunos expertos a apuntar a grupos altamente organizados.
Investigaciones preliminares sugieren que podría tratarse de actores vinculados a Corea del Norte, conocidos por su actividad en el ámbito de los ciberataques financieros.

