Qué es el credential stuffing y por qué reutilizar contraseñas antiguas es un riesgo
El credential stuffing consiste en reutilizar combinaciones reales de usuario y contraseña obtenidas en filtraciones anteriores para intentar acceder de forma automatizada a diferentes servicios online.
A diferencia de otros métodos tradicionales, el credential stuffing no intenta adivinar contraseñas. En lugar de ello utiliza datos reales previamente comprometidos. Esto convierte a esta técnica en una herramienta extremadamente eficaz para los atacantes.
“Este tipo de ataque funciona porque explota un hábito muy extendido: reutilizar las contraseñas. Cuando una sola clave abre varias puertas, una filtración antigua puede convertirse en un problema actual y afectar a toda la vida digital de la víctima”, señala Josep Albors, director de Investigación y Concienciación de ESET España.
Por qué el credential stuffing sigue siendo tan eficaz
El éxito de este tipo de ataques se basa en varios factores que los convierten en una amenaza difícil de detectar. En primer lugar, los atacantes trabajan con credenciales válidas. Esto significa que las combinaciones utilizadas ya han sido empleadas anteriormente por usuarios reales.
Cuando un sistema detecta múltiples intentos de acceso con contraseñas incorrectas suele activar mecanismos de protección. Sin embargo, en el credential stuffing muchas combinaciones son correctas, lo que reduce las alertas de seguridad.
Además, los ciberdelincuentes emplean herramientas automatizadas capaces de probar miles o incluso millones de credenciales en diferentes plataformas en muy poco tiempo. Estos programas utilizan bots que simulan el comportamiento de usuarios reales, alternan direcciones IP y ajustan la velocidad de los intentos para evitar los sistemas de detección.
La incorporación de scripts asistidos por inteligencia artificial también ha aumentado la eficacia de estos ataques. Estas herramientas permiten adaptar los patrones de acceso, analizar respuestas de los servidores y optimizar los intentos de autenticación.
El problema se agrava cuando las credenciales proceden de malware especializado en robo de información, conocido como infostealer. Este tipo de software puede extraer datos almacenados en navegadores, incluyendo contraseñas guardadas, cookies de sesión y otros elementos sensibles.
De esta manera, los atacantes no dependen únicamente de filtraciones antiguas. También pueden obtener credenciales directamente desde dispositivos comprometidos.
Cómo afecta a usuarios y empresas
El credential stuffing puede provocar consecuencias importantes incluso cuando la empresa atacada no ha sufrido una brecha de seguridad directa. Si un usuario reutiliza contraseñas filtradas en el pasado, los delincuentes pueden acceder a su cuenta sin necesidad de vulnerar los sistemas actuales del servicio.
Una vez dentro de una cuenta, los atacantes pueden realizar múltiples acciones. Entre ellas se incluyen el robo de información personal, la realización de compras fraudulentas, el acceso a cuentas financieras o el uso de perfiles comprometidos para campañas de fraude y phishing.
Para las empresas, este tipo de ataques también supone un riesgo significativo. Un aumento masivo de intentos de acceso puede afectar al rendimiento de las plataformas, generar gastos adicionales en infraestructura tecnológica y dañar la confianza de los usuarios.
Diversos estudios de ciberseguridad indican que más del 60% de los usuarios reutiliza contraseñas en diferentes servicios. Este comportamiento convierte a las filtraciones de datos en una amenaza persistente, ya que las credenciales robadas pueden seguir utilizándose durante años.
Cómo protegerse frente al credential stuffing
Reducir el riesgo asociado a esta técnica requiere adoptar una serie de buenas prácticas de seguridad digital. Aunque los sistemas de protección de las empresas son importantes, la responsabilidad también recae en los propios usuarios.
Una de las medidas más importantes es evitar reutilizar contraseñas en diferentes plataformas. Cada cuenta debería disponer de una clave única que no se utilice en ningún otro servicio.
Otra recomendación clave es utilizar gestores de contraseñas. Estas herramientas permiten generar combinaciones complejas y almacenarlas de forma segura, evitando que los usuarios tengan que recordar múltiples claves.
También resulta fundamental activar la autenticación en dos factores siempre que esté disponible. Este sistema añade una capa adicional de seguridad, ya que incluso si un atacante conoce la contraseña, necesitará un segundo elemento de verificación para acceder a la cuenta.
Además, es aconsejable comprobar periódicamente si una dirección de correo electrónico ha aparecido en alguna filtración de datos. Existen servicios especializados que permiten detectar estas exposiciones y alertar a los usuarios para que cambien sus credenciales.
“En un entorno en el que las filtraciones de datos son recurrentes y las credenciales robadas circulan durante años, el credential stuffing demuestra que la comodidad puede salir cara. Eliminar la reutilización de contraseñas y activar el segundo factor de autenticación son medidas sencillas que reducen enormemente el impacto de este tipo de ataques. La gestión adecuada de credenciales ya no es opcional: es una práctica básica de seguridad digital”, concluye Albors.

