Un ciberdelincuente pone a la venta los datos de más de 51 millones de usuarios de Badoo

Un actor de amenazas afirma haber obtenido una base de datos masiva perteneciente a Badoo, una de las plataformas de citas online más populares a nivel internacional y también más veteranas. 

Se supone que la aplicación de dating acumula casi 500 millones de cuentas desde su lanzamiento hace dos décadas y tiene unos 30 millones de usuarios activos al mes, según recoge el informe Dating App Report 2026, publicado por la plataforma de inteligencia Business of Apps. 

Entre los datos supuestamente comprometidos y expuestos figuran direcciones de email, contraseñas, nombres completos, género, fechas de nacimiento, países, ciudades, números de teléfono, fotografías y detalles del perfil personal e intereses. 

Además, el conjunto de datos recopila metadatos de actividad interna de las cuentas, estado de las membresías (incluyendo indicadores de usuarios premium) y direcciones IP desde las que se conectaban las víctimas.

El origen exacto y la antigüedad de los registros aún están pendientes de verificación independiente por parte de analistas de ciberseguridad y existe la posibilidad de que esta muestra responda a registros antiguos filtrados o a un trabajo de web scrapping. No obstante una filtración de estas características conllevaría graves implicaciones para la privacidad. 

De confirmarse la autenticidad y contemporaneidad de la muestra, los usuarios afectados quedarían expuestos a un riesgo elevado de ataques de phishing dirigido, suplantación de identidad, secuestro de cuentas mediante relleno de credenciales (credential stuffing) e incluso posibles intentos de extorsión basados en el uso de la aplicación de citas.

Desde Escudo Digital nos hemos puesto con el departamento de prensa de la compañía para conocer más detalles sobre lo sucedido y actualizaremos la información si obtenemos respuesta. 

Otras veces que a Badoo le rompen el corazón… y la seguridad

Lamentablemente no es la primera vez que este servicio de citas decano sufre una brecha de seguridad. En 2013, Badoo sufrió una de las mayores brechas de ciberseguridad de su historia al ser víctima de una intrusión silenciosa que comprometió más de 127 millones de registros, correspondientes a unos 112 millones de usuarios únicos. 

Sin embargo, el incidente no salió a la luz pública hasta junio de 2016, cuando un reconocido ciberdelincuente apodado Peace_of_Mind puso a la venta la base de datos completa en el mercado negro The Real Deal de la dark web por una cifra cercana a los 2.800 dólares en bitcoins.

El conjunto de datos filtrado incluía nombres completos, direcciones de correo electrónico, fechas de nacimiento y nombres de usuario. El punto más crítico fue que las contraseñas estaban almacenadas bajo el algoritmo de cifrado MD5, un sistema completamente obsoleto que permitió a los atacantes descifrar millones de claves mediante fuerza bruta de forma masiva. 

Aunque Badoo inicialmente trató de restar importancia a la filtración sugiriendo que provenía de recopilaciones externas, análisis de expertos independientes como Troy Hunt confirmaron la veracidad de los datos, derivando en su inclusión en la plataforma Have I Been Pwned.

Un actor de amenazas afirma haber obtenido una base de datos masiva perteneciente a Badoo, una de las plataformas de citas online más populares a nivel internacional y también más veteranas. 

El pirata informático, que ha puesto a la venta su botín en un foro de la dark web, se jacta de que el paquete robado contiene información detallada de más de 51 millones de cuentas registradas en el servicio. 

Se supone que la aplicación de dating acumula casi 500 millones de cuentas desde su lanzamiento hace dos décadas y tiene unos 30 millones de usuarios activos al mes, según recoge el informe Dating App Report 2026, publicado por la plataforma de inteligencia Business of Apps. 

Entre los datos supuestamente comprometidos y expuestos figuran direcciones de email, contraseñas, nombres completos, género, fechas de nacimiento, países, ciudades, números de teléfono, fotografías y detalles del perfil personal e intereses. 

Además, el conjunto de datos recopila metadatos de actividad interna de las cuentas, estado de las membresías (incluyendo indicadores de usuarios premium) y direcciones IP desde las que se conectaban las víctimas.

El origen exacto y la antigüedad de los registros aún están pendientes de verificación independiente por parte de analistas de ciberseguridad y existe la posibilidad de que esta muestra responda a registros antiguos filtrados o a un trabajo de web scrapping. No obstante una filtración de estas características conllevaría graves implicaciones para la privacidad. 

De confirmarse la autenticidad y contemporaneidad de la muestra, los usuarios afectados quedarían expuestos a un riesgo elevado de ataques de phishing dirigido, suplantación de identidad, secuestro de cuentas mediante relleno de credenciales (credential stuffing) e incluso posibles intentos de extorsión basados en el uso de la aplicación de citas.

Desde Escudo Digital nos hemos puesto con el departamento de prensa de la compañía para conocer más detalles sobre lo sucedido y actualizaremos la información si obtenemos respuesta. 

Otras veces que a Badoo le rompen el corazón… y la seguridad

Lamentablemente no es la primera vez que este servicio de citas decano sufre una brecha de seguridad. En 2013, Badoo sufrió una de las mayores brechas de ciberseguridad de su historia al ser víctima de una intrusión silenciosa que comprometió más de 127 millones de registros, correspondientes a unos 112 millones de usuarios únicos. 

Sin embargo, el incidente no salió a la luz pública hasta junio de 2016, cuando un reconocido ciberdelincuente apodado Peace_of_Mind puso a la venta la base de datos completa en el mercado negro The Real Deal de la dark web por una cifra cercana a los 2.800 dólares en bitcoins.

El conjunto de datos filtrado incluía nombres completos, direcciones de correo electrónico, fechas de nacimiento y nombres de usuario. El punto más crítico fue que las contraseñas estaban almacenadas bajo el algoritmo de cifrado MD5, un sistema completamente obsoleto que permitió a los atacantes descifrar millones de claves mediante fuerza bruta de forma masiva. 

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