Finlandia alerta de campañas de ciberespionaje de Rusia y China contra su sector tecnológico y de investigación
El servicio de inteligencia de Finlandia ha advertido de que Rusia y China mantienen campañas persistentes de ciberespionaje dirigidas contra el Gobierno, empresas tecnológicas y centros de investigación del país, según una nueva evaluación de seguridad nacional publicada esta semana.
El informe, elaborado por el Finnish Security and Intelligence Service (SUPO), señala que las actividades de inteligencia extranjera contra Finlandia son amplias y continuadas y combinan intrusiones informáticas, espionaje tradicional y operaciones de influencia destinadas a obtener información sensible y a influir en la toma de decisiones políticas.
Según el organismo, los servicios de inteligencia rusos y chinos representan actualmente la mayor amenaza para la seguridad nacional finlandesa, con operaciones dirigidas a múltiples sectores de la sociedad. En el punto de mira se encuentran no solo instituciones gubernamentales, sino también universidades, centros de investigación y compañiás tecnológicas.
El informe señala además que no hay indicios de que estas operaciones vayan a disminuir, vaticinando que el país nórdico seguirá enfrentándose a intentos constantes de intrusión en sus sistemas.
Aunque el documento también menciona amenazas como el terrorismo o el extremismo interno, la agencia concluye que las actividades de inteligencia patrocinadas por Estados siguen siendo el riesgo más persistente.
El finés justifica los medios
Desde que Finlandia se incorporó a la OTAN en 2023, tras la invasión rusa de Ucrania, su valor estratégico dentro del sistema de seguridad europeo se ha acrecentado y también la ha convertido en un territorio más interesante para los servicios de inteligencia rivales. En los últimos años, el país ha sufrido varios incidentes relevantes. Uno de los más graves fue el ciberataque contra el proveedor de psicoterapia Vastaamo, en el que los atacantes robaron historiales terapéuticos extremadamente sensibles de decenas de miles de pacientes y trataron de extorsionar tanto a la empresa como a las propias víctimas.
El ciberdelincuente finlandés Aleksanteri Kivimäki fue posteriormente condenado a siete años de prisión por más de 20.000 intentos de extorsión relacionados con este caso.
Ese mismo año también se detectó una intrusión informática en los sistemas internos del Parlamento finlandés, utilizada por legisladores y personal. Las autoridades atribuyeron el ataque al grupo de ciberespionaje chino APT31, vinculado a Pekín.

